La Resaca

La Resaca Nunca Descansa

Bitacora

Sandro y el deseo de vivir

Posted on January 5, 2010 at 11:01 PM

 

Algunos le temen a los muertos y creen que nombrarlos es morboso o necrofílico, o un sacrilegio.

Otros recuerdan cuando parte el finado, que están vivos, y es como si se extendieran sus narcisos. Muchos se quejan de los que dicen "que buenos que eran".

Pocos pueden sortear el miedo y la angustia que la muerte genera.

Uno solo está aquí, esquiva los medios que hablan solo de una cosa. Parece el bis de lo de la negra Sosa. Ya preparados los shows homenajes de antemano, parece que hubiera una realidad acechando tras lo esperado. Calculan el rating, disputan por quien es más amado...

Deambulo entre el abandono y la renuncia a la necrológica, al epíteto o al epitafio, como un profanador de lo esperado, retomo la obligación de continuar y darle un final a lo inaugurado.

Las películas hay que terminarlas aunque sean fieras, decía Almodóvar a través de un personaje en su última y recomendable película (“Los abrazos rotos”;). Un director de cine no reconocía su propia película hasta que descubre que esta fue montada con sus partes mal rodadas. Esto es, alguien lo boicoteó, y se la editó feo. Pero este director la terminó, con la premisa de la frase del comienzo.

Las películas (las cosas podríamos agregar) hay que terminarlas, aunque sean, aunque vengan fieras. Hay que seguir. Llegar a darle ese corte tranquilizador que trae en este caso la palabra fin.

Vi una película en lo que a Sandro le estuvo pasando todos estos años. Editada en su contra por su mano propia. Más que el personaje público, el ídolo o el héroe o el cantante, vi y escuché con atención al hombre que había en el. Y usando el título de su canción “Así”, escribí hace un tiempo acerca de un final feliz, de ir a verlo cantar al Gran Rex, con una voz oxigenada pero ya no por el tubo escondido detrás del telón rojo. Ese premio tan merecido para el, se esfumó. El final feliz se fugó en un desliz. Corazón de suicida en alma guerrera? Transplante de sus flores al Sahara? Pase lo que pase, sin “Penas”, terminaban mis palabras en aquella primera espera. Pulmón de manzana mudó a contra frente lateral interno. De vista al río al piyama del vecino.

A todo o nada el guerrero iba de un mundo de sensaciones a un mundo de privaciones. El gitano dió pocas instrucciones. “Nada que le impida volver a cantar”. Delgada y fina tráquea. Un virus foráneo a tanta nena romántica. Para muchos "grasas", para otros "mersas", o simplemente enamoradas, de un amor imposible entre tanta frustración. Su cara en el espejo es un reflejo mucho más indio que gitano. Guerrero apagándose en su trinchera, no sin la munición gruesa y certera de su lucha. Que de algo sirva su larga agonía.

"El deseo de vivir", sabe del fin. Morir en la suya. Sostener el humor y la risa. No es poco su ejemplo, en este mundo que olvida las premisas.

 

Tato Indio

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